Ayer se me subió el muerto dos veces y la verdad que casi no me espanté.Anteayer se me subió como 6. Sí las conté, pues quería saber con exactitud cuántas veces se me despertaba la conciencia sobresaltada tratando de mover el cuerpo inútilmente.‘La Subida’ me comenzó desde que iba a la prepa; siempre he creído en la teoría de que ésta sucede porque tu cuerpo está más cansado que tu mente - así que se duermen en ritmos distintos- y si de repente algo te pone en alerta, un ruido, un sueño, un movimiento, etc., pues tu mente despierta pero el cuerpo no; y como resultado tienes un cuerpo que no se puede mover, una incapacidad para respirar normalmente y la sensación de que te zarandeas desesperadamente, pero sólo en la imaginación, porque lo demás ni un céntimo se mueve.
Entonces se te ponen los pelos de punta, te entra la angustia y te imaginas unos seres que te observan dulcemente y que se ríen de verte todo asustado y alterado por querer decir una palabra, una mentada de madre, un nombre, o cuanta cosa se te ocurra computar en mente, para despertar de aquel semi- letargo reconocido con la frase - Se te subió el muerto.Hay veces que cuando me ‘se me sube’, digo – Que güeva luchar con esto del muerto, mejor ya me quedo así con la angustia, al fin que no pasa nada.
Pero es imposible ignorar la sensación puesto que entre más pasan las centésimas de segundos, digo centésimas porque el tiempo se hace muy pesado en ese momento, más te entra el vértigo de caer en quién sabe dónde…
Por otro lado, Francisca Rafaella me dijo que era porque un ser me andaba cuidando y que tenía una especie de misión conmigo, pero aquí entre nos,“Rafaella” está metida en esas cosas de alquimia, mancias y otros pedos más complejos… así que no le hice mucho caso, aunque luego me da vueltas la posibilidad de que eso sea cierto.
También me dijeron que echara agua bendita o que dijera groserías, pero honestamente, lo único que he hecho es decir – ¡Carajoooo! A ver a qué hora me deja dormir esta cosa!
En fin, no sé exactamente a qué se deba esta situación, lo único cierto es que ya quiero que se vaya o ya de plano le diré al ‘muerto’ que me cuente algo de aquellos lugares en donde se halla, que me diga si eso del infierno es tan colorido como decía Dante o si el paraíso de miel y leche es mejor que acostarte en la arena, ir a Chiapas, o como amanecer tranquila y respirar el nuevo día con el corazón descansado.