domingo, noviembre 28, 2010

Firenze, 2010

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De mi "Diario de Autoretrato"

Al final todas formarán parte de lo que fui algún/algunos días. Aquí ensayando imágenes con la chalina Madrileña (Made in China...jaj) y los aretes Veracruzanos (Tecolutla).

sábado, noviembre 27, 2010

Tarde triste

Ciudad laberinto, llena de casas, de cosas, de triciclos oxidados, maderas viejas recargadas sobre la cornisa, de techos grises, de viento frío. Está la ciudad tan llena de polvo e imágenes que no miro, que se esconden como sueños que se pierden en el ocaso, en el alba tardía.


¿Por qué se cae está ciudad cada día como a las 6:30 de la tarde?


Sobre todo si sopla un viento sin favor, si sopla sólo a cantaritos, ese viento…

el mismo que tiene días con tragos del mar

otro de aguas secas,

o uno más que de vez en cuando provoca el catarro,

ese que te hace sentir la angustia de mirar al espejo, reflejando otro espejo, otro, y otro.


Catarro muerte,

y luego otra vez cantaritos de agua para disfrutar un día o dos…

o uno más y otro, otro día bajo el techo gris de mi ciudad marchita, desordenada, sin disciplina, mi ciudad laberinto, en la que no estoy.


Porque luego no stoy aquí ni en ninguna otra parte.

Rocío


Miró el reloj, el que se va entre sus manos, es como un cúmulo de burbujas de agua sin la maceta que sostiene el lirio morado que le regalaron un día en el camino.


Rocío metió entonces la cabeza en aquel cúmulo, como si se tratara de bolas mágicas para predecir el futuro, pero ninguna le dejaba ver qué hubiera pasado si en vez de haber salido de la universidad en el 2009 lo hubiera hecho en el 2010, si en vez de haber trabajado en el taller, lo hubiera hecho en la oficina, o qué pasaría si en vez de haber dedicado la tesis a su madre, éste hubiera sido para su padre; tampoco le dejaba ver qué habría pasado si no hubiera saturado aquel documento de viejas historias, incluso llegó a preguntarse qué hubiera pasado si en vez de ir al otro continente en este año, hubiera ido para el otro... Después de los 30

Y es que las tantas posibilidades de su existencia (de la presente) era ya un móvil que por momentos ajenos a su voluntad, la llevaba a cuestionarse qué había sido un sueño o qué realidad, qué había estado bien o qué salió mal; qué burbuja le proyectaría el arrepentimiento más grande, la nostalgia menos ilustrativa, o la pasión más enamorada u obscena y la tarde más feliz, sobre el césped.

Pero continuó nadando, con la cabeza en aquel cúmulo de burbujas de agua, de libros, de lirio, y se sorprendió disfrutándolo, tanto, que por un momento olvidó que tendría a penas tiempo para llegar a su casa, hacer los quehaceres y salir corriendo por su hija al jardín, una rutina en la que las posibilidades de ser y seres por segundo parecía que se mezclaban.

Rocío
en aquel mar de lirios, esferas traslúcidas, agua.
Y quizá al final ella deseando sólo ponerse a regar las plantas.

"El tiempo es una imagen móvil de la eternidad" Platón

martes, noviembre 23, 2010

cambio de look


Para Alejandro (algo sobre mi ausencia)


Detente un momento para ver los ojos de La Maja y encuéntrame en ellos. Imagíname luego viendo aquel lienzo durante un largo tiempo, ahí parada, entre la multitud llena de morbo sublimado, hablando en letras que yo no entendía del todo, con cámaras, con sonrisas, imagen llena de parejas envidiables y niños desinteresados. Imagina y sabe luego que después de mirar un rato, me quise ir pero ella me insistía, la Maja no quería irse, ni yo de ella ni yo de ti… ¿Qué estarías haciendo en ese preciso instante…? Me pregunté, quizá en ese minuto me viste en tu recuerdo, en un sueño, en una foto, quizá ni pasé por tu mente, o tal vez sin que te dieras cuenta estuve ahí… aquel día trece del onceavo mes como a las siete u ocho horas… cuando tu, tan distante.

sábado, noviembre 06, 2010

El "Plano" ideal...

(un fragmento)

Siempre es mejor escribir en un café con tinta negra sobre el cuadernillo que paseas por la ciudad y que está siempre tan al pendiente de tus ideas, pensamientos tórridos y desequilibrios mediados por la tinta en el espacio blanco, la humedad del viento, el sol anaranjado, los largos trayectos de ciudad en ciudad.

Pero ahora se abre esta página blanca de ordenador, como no pudo ser abierta en otra época, en otra distancia, en otro momento, porque este momento es solo, sólo y solamente como justo no pudo ser otro instante, ni en otro este u oeste; este preciso instante, en el que las posibilidades de ser otro (de otra forma) paradójicamente danzan como burbujas de jabón a mi lado (en forma de máquina de escribir, de pluma de ave, de cuñas para escribir sobre piedra, etc); que ya ni siquiera buscan pelearse por existir en el tiempo presente, tangible, tan fugaz y rápido como tangible…

…Como fueron mis primeros momentos contigo, con múltiples posibilidades de un solo prisma, un prisma de 12 o de 20 caras, prismas platónicos que cuando traigo al momento presente podrían ser leídos ahora con tantos rostros.