domingo, mayo 06, 2012

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La felicidad en forma de aliento alcohólico brotó extrañamente de tu boca, nunca había sucedido, pero esa vez era tan dulce la nostalgia y tan claro el amanecer que no me importó. Más al contrario disfruté armando un consuelo de alka-seltzer y aspirinas para que durmieras mejor. Eran quizá ya las dos de la mañana en Berlín, y estábamos justo en la víspera de tomar el vuelo hacia la ciudad Luz, en el Das Hotel Hoppengarten.

Después de algunos arreglos me metí en la cama, junto a ti, tenía la ropa térmica y el miedo fluctuante en la garganta, - tal vez este dolor de garganta me lleve por caminos inusuales, que me harán arrepentirme de la cerveza fría, el tabaco, el paseo en bicicleta... y los pasos enmarcados en el menos dos a menos cuatro grados centígrados que nos hizo compañía. 
Un  túnel de miedo apareció entonces frente a mí, quizá producido por alguna que otra molécula de etílico aire aun no acababa de cuajar en mi torrente de sangre, pero ante el insistente mareo, ese miedo infantil y la nostalgia de mi alegría vivida 5 días atrás, desde la partida de Ciudad de México, te encontré a ti, desnudo, suave, libre, tan libre como jamás lo había percibido. Estabas dormido y tu cuerpo desnudo viajaba, quizá soñaba con las plazas teutonas que tanto te gustaron o platicaba en algún dialecto alemán recién inventado, pero entre aquel murmullo de imágenes sólo me parecía escucharte decir cuánto me amabas, yo también así lo hice. La calma me envolvió entonces, y dormimos. 

sábado, mayo 05, 2012

                    Bajo el cielo de Berlín... 

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yo 

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yo y Ale :)

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El cielo sobre Berlín 


Peter Handke, also in Wim Wenders' Der Himmel Über Berlin 
(Wings of Desire)

Als das Kind Kind war, ging es mit hängenden Armen, wollte der Bach sei ein Fluß, der Fluß sei ein Strom, und diese Pfütze das Meer.

When the child was a child It walked with its arms swinging. It wanted the stream to be a river the river a torrent and this puddle to be the sea.


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Als das Kind Kind war, wußte es nicht, daß es Kind war, alles war ihm beseelt, und alle Seelen waren eins.

 When the child was a child It didn't know it was a child. Everything was full of life, and all life was one.


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Als das Kind Kind war, hatte es von nichts eine Meinung, hatte keine Gewohnheit, saß oft im Schneidersitz, lief aus dem Stand, hatte einen Wirbel im Haar und machte kein Gesicht beim fotografieren.

 When the child was a child It had no opinions about anything. It had no habits. It sat cross-legged, took off running, had a cowlick in its hair and didn't make a face when photographed.

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 Als das Kind Kind war, war es die Zeit der folgenden Fragen: Warum bin ich ich und warum nicht du? Warum bin ich hier und warum nicht dort? Wann begann die Zeit und wo endet der Raum? Ist das Leben unter der Sonne nicht bloß ein Traum? Ist was ich sehe und höre und rieche nicht bloß der Schein einer Welt vor der Welt? Gibt es tatsächlich das Böse und Leute, die wirklich die Bösen sind? Wie kann es sein, daß ich, der ich bin, bevor ich wurde, nicht war, und daß einmal ich, der ich bin, nicht mehr der ich bin, sein werde?...

 When the child was a child it was the time of these questions: Why am I me, and why not you? Why am I here, and why not there? When did time begin, and where does space end? Isn't life under the sun just a dream? Isn't what I see, hear and smell only the illusion of a world before the world? Does evil actually exist, and are there people who are really evil? How can it be that I, who am I, didn't exist before I came to be and that someday the one who I am will no longer be the one I am?...

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Als das Kind Kind war, warf es einen Stock als Lanze gegen den Baum, und sie zittert da heute noch.

When the child was a child it threw a stick into a tree like a lance, and it still quivers there today.


viernes, mayo 04, 2012


Ana tenía las caderas amplias, la barbilla de un puntiagudo equilibrado que combinaba con su ligeramente aguileña y torcida nariz que por extraña razón era el soporte perfecto para enmarcar los ojos pastosos de rímel color negro pimienta, y la pupila negra, impactante,  de todos los días.

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Ana se sentó junto a Benjamin la tarde del viernes, era un viernes caluroso, en que la primavera entraba hasta el vagón de metro. Aquel día precisamente él, Benjamín,  fue el culpable de que se me partiera el corazón, no sólo porqué Ana estuviera sentada mirando hacia el techo tan cerca de él y temiera por ella, sino porqué tenía la camisa tipo polo, vieja, llena de rojo, rojo sangre, un rojo disparejo manchado tono tostado, tono  deslavado. Qué razón habría tenido Benjamín para subirse así al transporte colectivo, cuál sería el oscuro origen de esa camisa.


Y después de mucho pensarlo, tuve una visión, vi a Benjamín  en la penumbra, escondiendo su fechoría, su pecado o el producto de cierto artilugio asesino ahora innombrable. Temblé un poco, pero ni el teñido rojo, ni su imagen en la penumbra fueron suficientes para evitar que mirara su rostro de años nobles. Él me miró entonces, casi sonrío conmigo.

Yo continuaba con el corazón deshecho pensando en el dolor de su víctima.

Para entonces Ana ya no miraba el techo, se había perdido entre el humedad del viento artificial y los sudores lascivos - mejor para ella, pensé.

Fue entonces que me descubrío Ramiro, el hombre gordo que estaba sentado al lado izquierdo de Benjamín. Tenía  la barba partida y un anillo color oro de figura desconocida... extrañado de mi visible sobresalto, extendió su mano y me ofreció su anillo. Pero yo enseguida preferí no recibirlo y hacerme la dormida.

Luego llegó Matías,
y ese otro que se llama César,
y Otto,
aquel Galimatías...
Es increíble, no es en afán de molestar a nadie... pero caigo en cuenta que cuando evitas decir una palabra, el referente de éste empieza a ir desapareciendo. Qué tal por ejemplo, intentar dejar de decir inconsciente, o pasión, o siempre... evitas las palabras y al poco tiempo ya no están en tu cabeza (por evitar decir en tu mente); y luego en realidad ya no están, al   menos no como las conocías o como tantas veces te hicieron daño.