miércoles, enero 21, 2009

Debería haber Salas de Espera populares, una especie de plazas públicas que sin objetivo aparente permitieran justificar el absurdo deseo de decir que estás “sólo esperando”, así no más, esperando. Si fuera así Alicia no hubiera tenido que pararse en el Meeting Point del Aeropuerto de la Cd. De México durante más de una hora fingiendo que esperaba a su amado, a su marido, o en tal caso a su mamá, sino que hubiera podido sentarse en la Sala popular para decir intencionalmente a todos “Sólo espero”, sin más…

Recuerdo que Alicia compró para su espera ficticia una malteada de café, se paró justo en medio de la sala de llegadas nacionales, y comenzó a esperar una llamada que justificara al avión retrazado, al cambio de planes, la no llegada, su escena. Pero pronto se acabó la malteada y no había llamada, ni llegaría, lo que sí comenzó después de un rato fue el cuchicheo masivo sobre la muchacha que sigue esperando a mitad de la sala que alguien llegue – pobre, y con esos zapatitos de tacón… Es que para ese momento ya había pasado bastante tiempo desde su llegada al Punto de Encuentro, al menos el suficiente para que algunos actores del estrado se afligieran por su no encuentro…

Y Alicia sale luego de la Sala, piensa en cenar, en tener un coche nuevo, en quienes al igual que ella, seguro Esperan, es entonces cuando sin motivo aparente se quita los zapatos altos y comienza a correr.

viernes, enero 16, 2009

EL silencio y las paredes blancas no oyen el susurro del tiempo, ni oyen el pesar inmediato, ni la nostalgia no prevenida. Cómo fue aquel día en que dijiste adiós, no lo recuerdo, sólo recuerdo los rayos y la luz nocturna al final de tus ojos, y recuerdo las manos al viento, y el cuerpo que ahora no viene más, ni vendrá, sino que se quedará perdido en el espacio, como una hoja de papel sin tinta o como un día, un día cualquiera, uno de tantos, en que dices hola y jamás encuentras respuesta del interlocutor mientras caminas bajo el sol, bajo el sol-sombra-rayo que cubre y que no quiero refleje para otros ansia lenta, de la que duele, que pica, que exprime el cuerpo…
y estoy en el mismo instante en que te ven mis ojos, estos ojos desde lejos que no logran verte más, que saben ya no estás, que quizá nunca estuviste; ¿o es que no eres tú? ya no eres tú… ni en el tiempo, ni el espacio confinado, ni tu recuerdo, eres sólo la sombra que me cubre y que no me puedo quitar, la sombra con líneas de tiempo, con artilugios que desconozco, con razón que fue perdida. Qué hacer cuando quizá el presente y las ausencias son mejores que una docena de utopías.

domingo, enero 11, 2009

Natasha Atlas - Mon amie la rose

Somos muy poca cosa
y mi amiga la rosa
me lo ha dicho esta mañana:
"en la aurora he nacido,
bautizada de rocío,
me he abierto
feliz y enamorada
a los rayos del sol.
Me he cerrado por la noche,
me he despertado vieja,
y sin embargo yo era muy bella.
Sí, yo era la más bella
de las flores de tu jardín".

Somos muy poca cosa
y mi amiga la rosa
me lo ha dicho esta mañana:
"Mira, el dios que me ha creado
me hace agachar la cabeza
y siento que caigo
y siento que caigo
mi corazón está casi desnudo
tengo un pie en la tumba
ya no se más
tú me admirabas ayer
y mañana,
seré polvo para siempre"

Somos muy poca cosa
y mi amiga la rosa
ha muerto esta mañana
la luna esta noche
ha velado a mi amiga.
En mi sueño he visto,
radiante y desnuda,
su alma, que bailaba
más allá de las nubes
y sonreía.

Cree el que puede creer
yo necesito tener esperanza
pues de otra forma no soy nada
es mi amiga la rosa
la que me lo dijo, ayer por la mañana.

Francoise Hardy (una traducción que he encontrado)

jueves, enero 08, 2009

Pasastes a mi lado...