sábado, febrero 26, 2011

Piel de Yeso

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En realidad son pocas las veces que Alicia puede alcanzar la felicidad, y le resulta ésta tan encantadora, como una nube de terciopelo blanco en la que está sonriendo, en la que no quisiera que se acabara el día, la noche, el momentum; en la que quisiera que el sábado fuera eternamente sábado; o que el desayuno de domingo después de ir a correr al parque sea siempre el desayuno del domingo; o que el devaneo de la plática y el café sea siempre el devaneo. Pero lo que ella cree es que no diario se puede uno andar entre terciopelos blancos... no diario puede ser sábado, no a diario se puede ver el cielo.

Pero más allá de de los días, las semanas, las horas, los momentos, en realidad se reserva la felicidad porque si estuviera presente de manera recurrente, no le confiaría, sabría que es falsa, dudaría de ella, sabiéndola inducida por cierta mercadotecnia catastrófica, por los sueños de los que está impregnada la pantalla grande y la chica, por de la aparente comodidad y recurrente adaptabilidad para "estar feliz" en el mundo. Es por eso que casi no está feliz, feliz, feliz... por eso cuando lo está lo está mucho.

Sábado, 11:54 pm ;)

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Nubes Para Correr

jueves, febrero 24, 2011

Noche blog

Por qué se acaba la luz tan rápido, sólo llega la noche y con ella la gente que va y viene con historias de grotesca felicidad, ilusión, viajes portentosos en los que de lo que se trata es de "estar feliz", por qué se acaba la luz tan rápido y sólo llega la noche.
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miércoles, febrero 23, 2011

Kreator-Violent Revolution (High Quality)

Quizá falta darte una razón para levantar las armas sin temor a la sangre o a la guerra, una donde la vida o la muerte tengan un peso tan igual como la de la furia de un toro que se expande o se contrae frente al torero por su principio de vida ¿o de muerte?.

jueves, febrero 17, 2011

miércoles, febrero 09, 2011

Desperté recordando la sensación incierta de mi contando cuántos años tendría hacia el año 2000, justo cuando se vaticinaba "el fin del mundo"; o aun antes, cuando contaba los años para llegar a las famosas quince inocentes primaveras. Después miré el reloj de las 6:30 de la mañana y entre la oscuridad me sorprendí contando las horas para el brinco a mi década de los

30. 10, 20, 30... el puente.

jueves, febrero 03, 2011