
FLY EYES
Hay una hermosa y negra mosca rondando mi cabeza.
La gorda extiende sus alas mientras me miro en el espejo; la incauta se posa ahora sobre su propia imagen.
Paso el cepillo por los trozos de mi cabello, la miro curiosamente, sé que es un ser débil e insignificante pero súbita e inexplicablemente me salta la ignominia, ¡es que el insecto se ha resuelto a competirme en imagen!. La mosca me mira, acicala sus ojuelitos con un par de sus seis patas y brota de su aleteo una risa seseada.
Un miedo inexplicable llega a mi mirada y me resuelvo a cepillar a la incauta contra el espejo, pero todavía no termina de estrellarse mi mortífero instrumento cuando la pesada y negra mosca ha desaparecido.