Ya para ese día nuestros cuerpos estaban cansados de la vigilia siempre deseada, del sudor, de las maletas, pero una satisfacción entera nos inundaba. - Lo habíamos logrado, ocho días, dos estados, pizzas, cerveza incesante, varios autobuses, el avión de regreso... y dos volcanes nevados que limpios recordaré para siempre.
Pero ahora, ahora es tan difícil llegar a una estación y saber que no estarás ahí...