jueves, julio 12, 2007

"Sep’s"
de 9 a 9 treinta.

Los callos de los pies le anunciaron que todavía no estaba lo suficientemente entrenada como para transitar la cuidad, el metro Sevilla, la Roma Sur, Guadalajara… con tacón alto, traje sastre y pantalón ajustado – lo que le habían recomendado para lucir mayor y por tanto con más autoridad - de tipo ejecutivo - en una cita de trabajo.

El dolor aquel, el de las callosidades, era la excepción que le recordaba la regla de los tenis reebook que tanto quería, de los calcetines rotos, y de paso también, la regla del pantalón de mezclilla y la playerita hipiosa pintada con ligas - … una tarde, mientras su madre le recordaba lo peligroso que resultaba meter las manos en el agua tan caliente, como se requería al momento de teñir prendas en casa.

Ahora mira al celular, son las 9 de la mañana con trece minutos, todavía quedarán unos 15 más para descansar. Es que esta vez, se le ha hecho temprano, o al menos lo suficiente como para meterse a una cafetería-piano-bar con el propósito de relajar las callosidades ya mencionadas – Café-piano-bar.. como le bautiza en aquel momento, vaya combinación para estas horas de la mañana, horas-notas de “Sabor a Mí” de “Drume Negrita”, y anexas irreconocibles. – ¿Y si se parar a cantar con la pianista? Al fin ni hay gente, piensa – así la voz resonaría, se embarraría en la pared sin miedo alguno. Pero no lo hace, no se para a cantar con ella.

Entonces pide un café express, uno como el que ansía todos los días y vuelve a mirar el reloj 9:18, todavía hay tiempo para descansar.