sábado, febrero 26, 2011

En realidad son pocas las veces que Alicia puede alcanzar la felicidad, y le resulta ésta tan encantadora, como una nube de terciopelo blanco en la que está sonriendo, en la que no quisiera que se acabara el día, la noche, el momentum; en la que quisiera que el sábado fuera eternamente sábado; o que el desayuno de domingo después de ir a correr al parque sea siempre el desayuno del domingo; o que el devaneo de la plática y el café sea siempre el devaneo. Pero lo que ella cree es que no diario se puede uno andar entre terciopelos blancos... no diario puede ser sábado, no a diario se puede ver el cielo.

Pero más allá de de los días, las semanas, las horas, los momentos, en realidad se reserva la felicidad porque si estuviera presente de manera recurrente, no le confiaría, sabría que es falsa, dudaría de ella, sabiéndola inducida por cierta mercadotecnia catastrófica, por los sueños de los que está impregnada la pantalla grande y la chica, por de la aparente comodidad y recurrente adaptabilidad para "estar feliz" en el mundo. Es por eso que casi no está feliz, feliz, feliz... por eso cuando lo está lo está mucho.

Sábado, 11:54 pm ;)

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Nubes Para Correr