A través de un falso documental, Achero Mañas nos cuenta la historia de un grupo de teatro experimental llamado Noviembre; un teatro de tintura anárquica, que lleva a sus integrantes por un camino que se desprende de la escuela de teatro, el cabaret y las funciones callejeras, para llegar a representaciones tan perturbadoras que invitan al espectador a cuestionarse sobre la sutil diferencia entre los actores que interpretan lo real y lo falso; o bien, a pensar en la función del arte en su dimensión social.Y es que si bien “el arte es un arma” para la denuncia, para la provocación, para “¡cambiar este puto mundo..!”, como sentencia Alfredo , el cabecilla de la agrupación madrileña, el arte es también un motivo que pone de manifiesto la delicada y sutil línea entre la fantasía y la realidad.
Una realidad que bien puede estar en las calles, en los sitios públicos, en los teatros, delimitada en escenario; o en cualquier lugar donde algún demiurgo cómico o trágico, vierta sus deseos para conquistar el corazón del auditorio, para engañarlos, para agredirlos con sus propios reflejos, o ¿qué más…? - Para perturbar el orden público. Como lo hacen los integrantes de Noviembre, el grupo que terminaría por desintegrarse al ver que quizá no se puede cambiar el mundo… pero sí se puede procurar es ‘que el mundo no te cambie a ti…’
Una película magnífica que nos recuerda que el arte es quizá mucho más que tantas cosas que conocemos y que aun desconconcemos; que es sed y sangre, que es “un arma cargada de futuro”.