Mariposa
¿Cómo llega a ser tan castaño tu oleaje?
o tan canela,
o tan a mi trepidante
furtivo
sutil.
Entonces tu tripulas el lienzo
donde yo,
flor
rosa
olivo
hoy tan con sed de miel…
o de accidental tacto,
mariposa;
o de que rompas silencios,
y esclavas lenguas,
mariposa;
y que en una de esas me digas que me amas,
mariposa;
y que te gusta vivir en mi,
pasear de mi,
morir de mi,
mariposa;
hacerme flor,
hacerme fuego,
y luego polvo para siempre,
mariposa.
Entonces te vería yo…
y pensaría de inmediato en imágenes siniestras:
como en la abeja muerte,
en el colibrí manso,
o como en la cabra que osa deleites
de pétalos niños,
pétalos sin ropa,
pétalos muertos.
Y tu oleaje…
que parece dice
como en aurora
como en noche,
en viento,
como nada…
o como una idea,
como la misma de ir a pasear entre mares continentales,
arenas sucias,
pies,
con otras flores,
flores aromas,
flores maderas,
flores;
o tan como el repentino deseo de saber predecir,
de oírte,
mariposa…