miércoles, enero 21, 2009

Debería haber Salas de Espera populares, una especie de plazas públicas que sin objetivo aparente permitieran justificar el absurdo deseo de decir que estás “sólo esperando”, así no más, esperando. Si fuera así Alicia no hubiera tenido que pararse en el Meeting Point del Aeropuerto de la Cd. De México durante más de una hora fingiendo que esperaba a su amado, a su marido, o en tal caso a su mamá, sino que hubiera podido sentarse en la Sala popular para decir intencionalmente a todos “Sólo espero”, sin más…

Recuerdo que Alicia compró para su espera ficticia una malteada de café, se paró justo en medio de la sala de llegadas nacionales, y comenzó a esperar una llamada que justificara al avión retrazado, al cambio de planes, la no llegada, su escena. Pero pronto se acabó la malteada y no había llamada, ni llegaría, lo que sí comenzó después de un rato fue el cuchicheo masivo sobre la muchacha que sigue esperando a mitad de la sala que alguien llegue – pobre, y con esos zapatitos de tacón… Es que para ese momento ya había pasado bastante tiempo desde su llegada al Punto de Encuentro, al menos el suficiente para que algunos actores del estrado se afligieran por su no encuentro…

Y Alicia sale luego de la Sala, piensa en cenar, en tener un coche nuevo, en quienes al igual que ella, seguro Esperan, es entonces cuando sin motivo aparente se quita los zapatos altos y comienza a correr.