sábado, junio 07, 2008

letras viejas

NORUEGA
Noruega de rojo y negro.
Noruega sale del cuarto.
Noruega se filtra entre los bultos disformes.
Noruega respira... y sube al vagón.

No es que se llame Noruega, es que Noruega me llama, y me invita a verla llorar.

Noruega no parpadea, no agacha su cabeza, sólo la tensión quieta estira su frente, aprieta sus mandíbulas.

Noruega esconde sus párpados y quiere ver el desierto en el techo, pero no lo encuentra. Entonces ojo izquierdo se hace agua salada y gotea una. Gotea dos. Gotea tres. Gotea.

El ojo cae. La gravedad exige el peso del huevo tibio que ahora se estrella contra el suelo. Ojo derecho, desértico, incapaz de abrirse más, mira el espectáculo húmedo...

Pero no recuerdo cómo se fue asfixiando la gente, no recuerdo cómo se embaucaban y se sumían en el hervor del llanto salado; del llanto embarrado en el suelo, que llevó a todos al exilio.

Sólo sé que al final, cuando todo había pasado, sólo estábamos Noruega y yo, jugando beisball con sus lágrimas, corriendo entre estación y estación.