Nani nani,
Nani kere el ijo,
el ijo de la madre
de chiko se aga grande.
Ah, durmete mi alma,
durmete mi vista,
ke tu padre viene,
kon mucha alegría.
Ah, avrimesh, mi dama,
avrimesh la puerta,
ke vengo cansado
de arar las huertas.
Nani kere el ijo,
el ijo de la madre
de chiko se aga grande.
Ah, durmete mi alma,
durmete mi vista,
ke tu padre viene,
kon mucha alegría.
Ah, avrimesh, mi dama,
avrimesh la puerta,
ke vengo cansado
de arar las huertas.
(anónimo sefardí)
...porque no sé gritar
POSTDATA (AL 17 DE DICIEMBRE 07)
A los cristianos (del otro día):
No me digan que estamos todos felices porque se ha ido , porque van a pasar lista y encontrarán su nombre, no me digan que es preciso alegrarnos de la partida humana, porque eso es absurdo, es ridículo, porque el hecho es que ya no están con nosotros, ya no verán a nuestros hijos, ni a nuestro primer carro, ni nos verán cuando nos pintemos el cabello de rojo, ni cuando lleguemos contentos a platicar cómo ha estado el trabajo, ni nos abrazarán cuando estemos llorando – eso sí que duele.
El hecho es - señores, que ya no están y que no nos debería interesar verlos en el cielo razo para bailar, y cantar, y comer miel del paraíso, mientras alabamos a Dios; y no, no nos interesa porque, ficción o no, esto habrá/habría de llegar; pero lo otro, lo que ya no viste, nunca será recuerdo.
Y es que, habrá que ver cómo cada vez se te acumulan y te crece más una especie de tumor de recuerdos y palabras que se alborotan exponencialmente por no poder ser dichas; eso sí que no lo soporto, y no me imagino siquiera de aquí a dos años, de aquí a diez, de aquí a quince, porque no concibo una bola de metal tan pesado como ahora la proyecto, una bola tan grande cuanto más que crece y se precipita hacia mí y me deshace.
No me digan que estamos todos felices porque se ha ido , porque van a pasar lista y encontrarán su nombre, no me digan que es preciso alegrarnos de la partida humana, porque eso es absurdo, es ridículo, porque el hecho es que ya no están con nosotros, ya no verán a nuestros hijos, ni a nuestro primer carro, ni nos verán cuando nos pintemos el cabello de rojo, ni cuando lleguemos contentos a platicar cómo ha estado el trabajo, ni nos abrazarán cuando estemos llorando – eso sí que duele.
El hecho es - señores, que ya no están y que no nos debería interesar verlos en el cielo razo para bailar, y cantar, y comer miel del paraíso, mientras alabamos a Dios; y no, no nos interesa porque, ficción o no, esto habrá/habría de llegar; pero lo otro, lo que ya no viste, nunca será recuerdo.
Y es que, habrá que ver cómo cada vez se te acumulan y te crece más una especie de tumor de recuerdos y palabras que se alborotan exponencialmente por no poder ser dichas; eso sí que no lo soporto, y no me imagino siquiera de aquí a dos años, de aquí a diez, de aquí a quince, porque no concibo una bola de metal tan pesado como ahora la proyecto, una bola tan grande cuanto más que crece y se precipita hacia mí y me deshace.
.. y entonces te imagino, la imagino grande, de cabello lacio, negro, largo, tan largo como yo siempre lo ví; y me falta un elemento en la estructura, como si me faltara un dedo, como si un día amanecieran nueve y no diez dedos, y como si todo fuera base nueve y no base diez, y yo sintiera que las cosas no son así, que no deberían ser así; a pesar de que todo mundo jurara lo contrario. Como si yo fuera la única que sospechara el engaño del número nueve; como si sintiera que un día, antes de amanecer, las cosas no hubieran sido así, como ahora lo son.
Por eso creo, que no llorar y pararnos a cantar, es sencillamente un acto ridículo.
Por eso creo, que no llorar y pararnos a cantar, es sencillamente un acto ridículo.
pati g. lara
