Fue una verdadera lástima que no alcanzara a ver la luna roja... llegué corriendo como todos los días después de la cena, llegué con el vestido blanco que tanto se me arrastraba, y con las tiras de cabello hasta las pantorrillas, pero para cuando miré el cielo y tomé aire, ella ya se había ido, entonces te miré a ti, y noté que una luz incandescente todavía se te estaba metiendo por los ojos.
– En realidad yo no fumo, dijiste, lo que pasa es que tengo frío, pero la luz seguía ahí, todavía roja, todavía fuerte; al menos hasta que pasó un ave y se llevó las alas, para entonces ya había amanecido.
– En realidad yo no fumo, dijiste, lo que pasa es que tengo frío, pero la luz seguía ahí, todavía roja, todavía fuerte; al menos hasta que pasó un ave y se llevó las alas, para entonces ya había amanecido.
Foto: Tuna Lara
FX: Kracko