... y decir por ejemplo que ama la depresión y la oscuridad cuando está frente a alguien feliz y lleno de color; o viceversa, decir que ama la felicidad y lo ligero cuando otro alguien, dice lo inmejorable e iluminador que resulta el estado catártico de la demencia y la introspección.
Pero no lo hace por el simple placer que resulta contrariar a todo el mundo, o por vanagloriar su estado de humor - en curso- al cual considera el más inteligente y revelador, sino porque simplemente es transformista, es como un camaleón, es su naturaleza (o antinaturaleza, según se quiera ver), entonces es capaz de hiper accionar la sonrisa o de suprimirla, según la expresión del interpelado; incluso su ropa puede cambiar de composición química, para llevar el atuendo de un morado oscuro al verde vida, todo depende de si se halla frente a una voz románticamente depresiva o frente a otra llena de fulminante felicidad…
Una vez sus padres, preocupados por lo absurdo que resultaban esos repentinos cambios, la metieron en un albergue para dementes, sin que pudiera escuchar ni ver a nadie, supusieron que así, sin referente alguno, no hallaría en qué convertirse, ni a quién contradecir, entonces se encontraría a sí misma.