jueves, diciembre 07, 2006

T R A V E S Í A


Volteé hacia el pozo de allá afuera, y no alcanzó mi vista a tocar el piso. Para entonces ya te habías ido. Te fuiste un domingo por la noche, igual que cuando te fuiste de aquí, pero esta vez fue más lejos.

¿Qué era?

Una lata oxidada, un papel amarillo, un secreto escondido, o nada,
sino luz de humo entrando en mis costillas

O era vino tinto
y un sonido embotellado ¡para llevar!
Y astillas delineadas - Por si quiere estornudar.
Y otro nada.

Pero hoy volteo hacia el pozo, y de su fuente, que un retoño era, el invierno frío te llevaste. De un día para otro - Y en avión, por favor.

Duermo, me encuentro en fango tierno, en luna, en sal,
En sal con pescado crudo.

Pero lo que no encuentro es la fecha de caducidad de este paquete, está oxidado y está crujiente, y astilla, y pinta de café mis dedos.

Estás nadando.

Y la luna que quiebra el agua, y el agua que rompe tus brazos, y tus brazos que protegen la luna de mirar su propio reflejo.
Es tu sombra
y si te hundes no la podrás ver.
En verdad, es sólo la sombra,

- ¡Qué mal!
… desde aquí ya no puedo ver nada.