Ya busqué en el acuario y en el gallo chino, ya cerré los ojos y busqué en mi interior, ya sudé mi almohada, ya rebusqué patrañas psicoanalíticas, ya bauticé mi patología, incluso ya levanté otra piedra. Pero no la encuentro y lo peor es que todavía no sé ni cómo llamarle, aunque suena bien: ‘justificación’.
Lo que sí sé es que la quiero dramáticamente correcta, bien delineada, creíble, quizá noble… Pero de verdad que no la encuentro.
Lo que sí sé es que la quiero dramáticamente correcta, bien delineada, creíble, quizá noble… Pero de verdad que no la encuentro.
Gracias por la sonrisa. Eres incomparable
