Teoría de la educación
Rosa poseía la sonrisa que todos festejan, la risa coqueta que en labios de una menor, infundía recelo a cuanta tía, prima, o sobrina osara de mirarla. Era un gesto que no correspondía a sus dos años de vida y que superaba las gracias tenues de las jovencitas que generación tras generación habían sido seducidas en su progenie.
Un día Rosa pasa frente a su tío el “Sargento”.
Pasa de puntas, luego corriendo o trotando. Pasa otra vez, con la sonrisa de una hembra joven que descuella entre las otras.
“Sargento”, con su respiración de brazos cruzados, duerme.
Ahora Rosa se abre paso entre las piernas del viejo y juguetona le ríe de frente.
Es entonces cuanto “Sargento” despierta y dice: - Qué me ves perra.